Universidad pública: El camino hacia la sociedad del conocimiento

ohigginsportadaLa retirada del Estado de sus funciones de planificador del desarrollo dejó vacante un espacio estratégico relacionado con la intervención en el proceso de gestión de la sociedad. Este vacío coadyuvó a la desestructuración y desintegración de los sistemas productivos regionales, lo que derivó en un aumento de la regresividad en la distribución del ingreso y un avance de los capitales extrarregionales sobre la actividad económica local.

En este contexto, el rol de la Universidad pública, como generadora de conocimiento aplicado y como propulsora de estrategias articuladas que permitan reconocer las prioridades del crecimiento equilibrado y equitativo, se vuelve preponderante. En la actualidad, el conocimiento que puede aportarse desde la Universidad se torna una herramienta valiosa a la hora de generar espacios de discusión que permitan construir un pensamiento económico y político propio.

Como se sabe, el estilo de desarrollo imperante en Chile ha dejado gran espacio a la iniciativa privada; la incipiente discusión sobre ciencia aplicada, investigación e innovación tecnológica, no ha estado centralmente dirigida a fortalecer y potenciar las universidades públicas -que son las que efectúan el grueso de tales labores- sino a construir una compleja red de actores públicos y privados a través de estímulos financieros del Estado y exenciones tributarias a las empresas.

De ahí que habitualmente la discusión sobre ciencia, investigación y desarrollo (en general sobre la modernización de nuestro país y su camino a la sociedad del conocimiento) haya corrido por un carril distinto -si es que no contrapuesto- al debate sobre universidad pública.

“La discusión sobre el rol público de la educación superior ha estado referida esencialmente a su contribución con la movilidad social y al apoyo que debiese brindar el Estado a las y los estudiantes talentosos de escasos recursos. La centralidad de las universidades públicas, en ese plano, aparece como un elemento extemporáneo en un escenario donde la calidad asoma como el principal criterio diferenciador entre las instituciones. En la medida en que se releva la educación superior por su retorno económico privado, tanto el aseguramiento de la calidad de las instituciones como el apoyo del Estado a los estudiantes más vulnerables sintetizan su función pública”, nos comenta Víctor Orellana Calderón, del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile. 

Por otra parte, los todavía escasos planteamientos sobre la modernización de la estructura económica o el desarrollo científico del país, no han derivado en una institucionalidad fuerte y a la altura del desafío que enfrentamos. “La acción del Estado se piensa como un apoyo a la iniciativa o proyectos específicos de otros actores, lo que dificulta la elaboración de una política fuerte y de largo plazo, capaz de articular eficazmente esfuerzos hasta ahora disímiles y dispersos tanto espacial como temporal y temáticamente. Según la UNESCO, las universidades deben ser capaces, entre otras cosas, de proporcionar formación de excelencia para actuar eficiente y eficazmente en el medio y transformarse en un lugar de análisis, reflexión y solución de problemas locales, regionales, nacionales e internacionales”, señalaba Francisco Ganga Contreras, Director del Programa de Investigación sobre Gobernanza e Inclusión Organizacional (PRIGO) de la Universidad de Los Lagos, en el lanzamiento del Programa ULagos Creativo, desarrollado por el área de Vinculación con el Medio y RSU del Campus Santiago,  en marzo de este año.

De este modo, las universidades están negociando y definiendo permanentemente sus relaciones con la sociedad civil, con sus diversos socios económicos y con la población en general. En tal sentido ha de ser una tarea prioritaria el tender puentes entre los miembros de la comunidad académica, las realidades socio-culturales y económicas, y las acciones de los ciudadanos que día a día intentan crear mejores condiciones de vida.

En dicho contexto, el rol de la universidad pública resulta ser un aspecto clave en la modernización de países en vía de desarrollo, como lo son las naciones latinoamericanas. La universidad pública es entonces, futuro y no pasado.

Situar como centro neurálgico el ‘problema del desarrollo’ obliga, antes de analizar su relación con la universidad pública, a definirlo. Resulta pertinente entonces recoger para esto el legado de Amartya Sen y el concepto de desarrollo integral.  

Se concibe al desarrollo integral como un proceso social de múltiples planos, difícil de ser reducido a un simple cálculo del ingreso per cápita o, más en general, a cualquier indicador exclusivamente económico. En tal dimensión -habitualmente constreñida a algunos indicadores macro-, es conveniente introducir el problema del conocimiento aplicado en la estructura productiva. Pero tal vez más importante, destacar las dimensiones sociales y culturales que permiten concebir el desarrollo como un proceso integral.

El dilema del desarrollo, siguiendo la reflexión que se da hoy por hoy en las ciencias sociales, ocurre en un momento histórico en que el conocimiento adquiere un rol central en los procesos de producción del valor, y en las dinámicas políticas y socioculturales de las naciones y sociedades. Concebir el desarrollo en la actualidad, es pensar en cómo nuestras sociedades latinoamericanas, insertas en un contexto de dependencia económica, pueden alcanzar la llamada sociedad del conocimiento. La tradicional distinción entre países centrales y periféricos, puede ser complementada por aquella que hace hincapié entre aquellos países que han sabido conformar verdaderas sociedades de aprendizaje -naciones con una fecunda relación entre investigación, ciencia, universalización del acceso a la educación y modernización productiva- y quienes no han accedido aún a tal condición.

El desafío que el siglo XX latinoamericano vislumbró en la industrialización y el uso productivo de nuestros recursos naturales, hoy se desplaza al problema de los procesos de aprendizaje y la producción y uso del conocimiento y la tecnología. Como lo han planteado pensadores latinoamericanos, las iniciativas económicas de alta complejidad, y que han dado frutos en el largo plazo, no son las que han sido priorizadas por la inversión privada. El Estado ha debido, en el siglo XIX y XX, hacerse responsable no sólo de la provisión de los servicios públicos fundamentales, sino también de la creación de la industria y otras esferas claves del desarrollo, como las universidades y la difusión de la cultura secular. Así, la vieja noción de una universidad vinculada al desarrollo se actualiza hoy en el compromiso público por alcanzar los estándares de vida de la sociedad del conocimiento, ampliando, democratizando y enriqueciendo nuestros procesos de aprendizaje.

Rodrigo Arocena, destacado académico latinoamericano y Rector de la Universidad de la República del Uruguay, señala que la demanda solvente (es decir, provista de capacidad de compra) por conocimiento en América Latina es débil “las principales acumulaciones de capital no se derivan de la economía más científica o tecnológicamente intensiva -producto de nuestra dependencia económica-, sino de la extracción de recursos naturales y más recientemente de servicios comerciales y financieros. Por lo mismo, es difícil pensar que el mercado, o de modo más general el sector privado, sean capaces de construir los cimientos y la masa crítica necesaria para un uso intensivo, tanto social como económico, de los procesos de aprendizaje”. En este sentido Arocena apunta que, “a pesar de que la demanda solvente de conocimiento es exigua, la demanda no solvente es amplia: la desigualdad, la exclusión social y nuestro rezago productivo, constituyen una demanda fundamental por conocimiento y tecnología. La necesidad de construir una capacidad de producción de conocimiento e innovación propias, resulta una tarea de tal complejidad que sólo una institución como la universidad pública puede enfrentar”.

En la historia continental la Universidad Latinoamericana ha sido resultante del esfuerzo de distintas clases sociales por construir una capacidad de producción y difusión propia de conocimiento. No existen otras instituciones que sinteticen más eficazmente todas las partes integrantes que se requieren para tal desafío. En tal sentido, y es en el fondo lo que sugiere Arocena, recién hoy el compromiso fundante que la universidad pública establece con el desarrollo de nuestros países adquiere un sentido más sustantivo, en la medida en que el conocimiento se torna central en todos los procesos sociales.

Visto desde Chile, tal planteamiento debiese llamar a la reflexión. El rol y compromiso público de las universidades -y de todo el sistema educacional que reproduce y amplía la creatividad social- sobrepasa el problema de la “igualdad de oportunidades”. No sólo ayuda a distribuir más equitativamente a los individuos en una determinada estructura de oportunidades, sino que puede ser un factor fundamental en cambiar las condiciones de aquella estructura.

El surgimiento de la idea de “Universidad de Investigación” se encuentra en Alemania, tras el ideal humboltdiano que buscaba justamente sintetizar en un mismo espacio, las labores de docencia, investigación y extensión. En la génesis y posterior evolución de aquella Universidad germana del siglo XIX, el Estado jugaría un papel central impulsando y orientando sus distintos procesos.

ULAGOS CAMPUS SANTIAGO Y SU COMPROMISO CON LA INVESTIGACIÓN APLICADA: ULAGOS CREATIVO Y RCM

Relativizando la divulgada imagen en nuestro país que releva el papel del mercado como principal motor del desarrollo y difusión del conocimiento, una mirada rápida a los países que han sido exitosos en la conformación de una sociedad de aprendizaje deja clara la importancia del sector público. La investigación básica y aplicada más avanzada, y que ha servido como cimiento para el complejo institucional de producción, creación y distribución del conocimiento, ha surgido desde universidades complejas con un fuerte apoyo estatal, el que además de garantizar el financiamiento de sus actividades principales, permite la construcción de redes de colaboración y articulación que son capaces de asumir desafíos de alta dificultad y de largo plazo. Y es aquí precisamente donde las políticas que vienen implementando la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado y la Dirección y sub Direcciones de Vinculación con el Medio y Responsabilidad Social Universitaria (VCM y RSU) de la ULagos, adquieren su real importancia potenciando y entretejiendo sus acciones colaborativamente. 

La Universidad de Los Lagos, que tradicionalmente estuvo orientada a la formación de profesionales, en la última década, con el desarrollo de la investigación y, particularmente, de la investigación aplicada, ha ido cimentando una creciente vinculación con diversos sectores productivos. El papel que ha desempeñado en ello la Dirección de VCM y RSU ha sido de vital importancia, colaborando en la gestión y proyección de los resultados de las investigaciones hacia la sociedad y la innovación productiva, contribuyendo en la solución de problemáticas locales en materia económica y social.

La vinculación de mayor impacto de la Universidad de Los Lagos con el sistema público, productivo y social, se ha dado a través de sus proyectos, Programas y Centros de investigación. Las áreas estratégicas en las que se concentra la promoción de la investigación básica y aplicada en la ULagos son: a) Ciencias del Mar y Acuicultura; b) Ecología y Desarrollo Sustentable; c) Desarrollo Regional, Educación y Políticas Públicas Subnacionales.

En el Campus Santiago de la ULagos el rol articulador de VCM y RSU ha quedado de manifiesto con la potenciación de acciones I+D (investigación y desarrollo) e I+D+I (desarrollo e innovación), que tiendan a favorecer las capacidades de los territorios regionales para una sociedad y economía basada en el conocimiento, resguardando los canales para realizar una adecuada, oportuna y pertinente transferencia de conocimiento a los sistemas social, público  y productivo.         

En tal sentido, la (sub) Dirección de Vinculación con el Medio y RSU de la ULagos Campus Santiago, viene implementado, en conjunto con el Departamento Académico de Ciencias del Desarrollo, el Programa ULagos Creativo. El Programa ha focalizado sus acciones en la promoción de la creatividad y la formación en la innovación de los estudiantes por medio del emprendimiento, fortaleciendo ideas y proyectos generados por las y los estudiantes que impliquen la entrega de soluciones hacia el medio sociolaboral.

Ejemplo de ello es el proyecto denominado Registro Clínico Móvil (RCM). El RCM nace de la imaginación de Marcelo Gutiérrez Orellana, Ingeniero (e) en Informática, recientemente titulado de la Universidad de Los Lagos Campus Santiago, el que, a partir de una vivencia personal, vislumbró una herramienta tecnológica de alta aplicabilidad. El proyecto es desarrollado por la empresa Gestión Wireless Ingeniería Ltda.

El RCM es una herramienta multiplataforma que permite albergar, en un mismo servidor, y en tres idiomas distintos, el historial médico de un individuo. Una ficha web que resume los antecedentes de salud de las personas: enfermedades, dosis de medicamentos utilizados, remedios contraindicados, alergias, grupo sanguíneo, entre otros, permitiendo agilizar los tiempos de atención en caso de emergencia.

En una primera etapa, los usuarios podrán ver sus datos en línea e imprimirlos, en el futuro, se contempla crear un sistema en el que los recintos de salud puedan acceder a los datos del paciente. “El RCM permite a los médicos iniciar su tratamiento desde una base, y adelantar pasos al momento de tomar decisiones”, asegura la hematóloga Pamela Zúñiga, asesora del emprendimiento.

El proyecto RCM ha sido recientemente incorporado por la rama de fútbol joven de O'Higgins F.C. de Rancagua.

De este modo, la Universidad de Los Lagos expresa su compromiso con el desarrollo de la nación, distinguiéndose como una institución capaz de producir, articular y coordinar distintas iniciativas tendientes a abordar los múltiples desafíos que tamaña empresa impone.  

 

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